Tal vez cuando te hablen del latín te suene a chino. Se trata de una lengua que, aunque sigue ahí, se utiliza de manera minoritaria y, por ejemplo, solo hay un Estado en el mundo donde sigue siendo un idioma oficial: la ciudad del Vaticano. En el mundo de las traducciones juradas sigue siendo muy necesaria la traducción jurada del latín. Te contamos más sobre cuándo recurrir a un traductor jurado de latín. 

El latín, una lengua que aún hablan miles de personas

Aunque muchos puedan pensar que el latín es una lengua minoritaria, los datos demuestran lo contrario. Recurrir a la traducción jurada del latín sigue siendo muy necesaria, especialmente en aquellos lugares como el Vaticano, donde los documentos oficiales se expiden en este idioma.

Aún así, se podría afirmar que en la actualidad hay unos 867 millones del latín si se tiene en cuenta que las lenguas romances como el italiano, el español, el francés o el portugués, por ejemplo, derivan de este idioma.

Si nos circunscribimos exclusivamente a la Ciudad del Vaticano, este Estado tiene más de 800 habitantes, de los cuales la mitad tienen la ciudadanía vaticana. Como hemos comentado anteriormente, en esta zona se habla de manera oficial el latín y el italiano, con lo que es frecuente que los documentos oficiales que se emitan se hagan en ambos idiomas.

Asimismo, el latín no es solo el idioma de los documentos oficiales del Vaticano, también lo es de los prelados, que aún no tienen un idioma moderno en común. Independientemente de eso, esta lengua se sigue estudiando en los centros formativos de allí, por lo que no hay ciudadano del Vaticano que la desconozca.

Las traducciones juradas del latín más solicitadas

Entre las traducciones juradas del latín más solicitadas se encuentran aquellas que tienen que ver con documentos de transacciones comerciales. Aunque se trate de un Estado pequeño en extensión, hay muchos profesionales y empresas que tienen relaciones laborales y comerciales con el Vaticano. Así, documentos como un contrato de compra-venta o la traducción jurada de un documento notarial son más que habituales.

Por otro lado, teniendo en cuenta las características de la Ciudad del Vaticano, suele ser habitual tener que presentar documentos oficiales a la Iglesia. En estos casos, recurrir a un traductor jurado del latín garantizará la fidelidad y validez de las traducciones oficiales, así como la discreción en la traducción de estos documentos más personales.