En traducción jurada no todo vale, aunque pueda parecer que sí y aunque sea factible traducir y jurar cualquier cosa. Hay alguna que otra petición que puede suponer un verdadero quebradero de cabeza y que es casi, casi, casi seguro que no te servirá después. Una de ellas es la traducción jurada de un contrato sin firmar. ¿De verdad necesitas jurar un contrato que no está firmado. ¿Y de qué servirá después? Si no está firmado no lo puedes llevar muy lejos, ¿no?

Aunque estás en todo tu derecho de solicitar la traducción jurada de lo que desees (hasta podrías pedirla del ticket del parking) hay ciertas traducciones que es mejor no encargar, más que nada porque si el documento está incompleto después no tendrá validez, con lo que te encontrarás con una traducción jurada que no podrás utilizar ante ningún organismo oficial. ¿De verdad es lo que quieres? Si es así, no vamos a ser nosotros los que te lo impidamos. Pero… si no es así, es mejor pensárselo dos veces.

Jurar un contrato sin firmar es como ir al supermercado a comprar y olvidarse el monedero a casa. ¡Tendrás que volver seguro! ¡Tuitéalo!

Anulación traducción jurada de contrato sin firmar

Suponiendo que acudas a Iuratum a pedir una traducción jurada de un contrato que no está firmado, los traductores jurados profesionales de nuestra agencia de traducción jurada podrán comenzar con el trabajo para ir avanzando, pero si llegan a terminarlo y el contrato sigue sin haberse firmado, deberás saber que el trabajo que ya se ha hecho no se puede modificar después. Ten en cuenta que cuando firmamos una traducción jurada, el documento resultante se imprime y se firma en papel, por lo que una modificación anularía la validez de la traducción jurada y habría que hacer una nueva.

Evitar doble coste de la traducción jurada

¿Se puede evitar que suceda esto? ¡Claro! Todo tiene remedio en esta vida. Te proponemos que primero solicites una traducción del documento al idioma que quieras, una traducción sin jurar. Esto te permitirá revisar bien el contrato antes de firmarlo. Una vez que ya estés seguro del documento y lo firmes, podríamos volver a hablar para completar esa traducción jurada. Por menos de lo que cuesta una buena chaqueta, tendrás tu traducción jurada del contrato laboral. Y a disfrutar de trabajo.